El Barcelona toca el cielo con una histórica remontada

España. Por: Antonio Recio @ondatica @afr1505


El París Saint-Germain nunca olvidará lo sucedido ayer, el 8 de marzo de 2017, una fecha histórica desde ayer para el FC Barcelona. Se clasificó para los cuartos de final de la Champions League tras protagonizar una histórica remontada y sobreponerse a un gol de Cavani que pareció devolverle a la cruda realidad. Los azulgranas completaron un partido para el recuerdo, de esos que nunca se olvidan y se transmiten de padres a hijos, y firmó un 6-1 después de marcar tres goles en siete minutos mágicos que hicieron olvidar el 4-0 de la ida.

Era evidente que el FC Barcelona jugó bastante mejor que en la ida, pero hay que tener en cuenta que el PSG jugó a la defensiva para evitar que remontaran el 4-0 de París, pero no hicieron caso a Unai Emery, que les pidió que jugaran a la defensiva pero sin montar el autobús en el área, que se adelantaran e intentaran jugar como en la ida, pero se encerraron en su área y atacaron a la contra las pocas veces que pudieron.

Se cumplió lo esperado por lo tanto: el Barcelona fue con todo a por la remontada y el PSG iría a defender el resultado. Lo que nadie se esperaba era acabar remontando la eliminatoria. 

El Camp Nou empezó a soñar muy pronto, gracias al cabezazo de Luis Suárez (3') que Meunier sacó de dentro de la portería. El partido pudo haber cambiado si el árbitro hubiera señalado unas manos de Mascherano dentro del área (11') al lanzarse al suelo a rechazar un centro de Draxler, pero según el experto arbitral de Radio MARCA y MARCA.com Andújar Oliver, fue totalmente involuntaria. En esos instantes, cada vez que se acercaba el equipo parisino al área de Ter Stegen encendía las luces de alarma. Pero el Barça logró reponerse y volvió a ponerse manos a la obra con la vista puesta en la remontada.

Llegó un nuevo error de la zaga francesa en una acción en la que Iniesta puso todo su corazón, pese a que parecía destinada a fracasar de antemano. El capitán blaugrana se plantó en el área pequeña luchando por un balón que le había puesto Luis Suárez y, rodeado de los defensas del PSG, se sacó de la chistera un remate de espuela tras una grave indecisión de Marquinhos. Para sorpresa de todos, el balón fue rematado por Kurzawa al fondo de su portería al intentar despejarlo.

El sueño se empezó a hacer realidad nada más comenzar el segundo tiempo, cuando el colegiado, tras consultar con uno de sus asistentes, señaló penalti por una caída dentro del área de Neymar tras tropezar en Meunier. Messi puso toda su alma en el lanzamiento y no lo desaprovechó. Paradójicamente, el gol activó al PSG en ataque, que dos minutos después vio como un disparo de Cavani se estrellaba en la base del poste.

El Barcelona empezó a sufrir en defensa en esos minutos. El equipo francés adelantó mucho sus líneas y empezó a presionar la salida de balón del cuadro blaugrana. No tardó en llegar el definitivo jarro de agua fría. El cuadro parisino sacó petróleo de un balón colgado al área que Kurzawa se encargó de convertir en una asistencia a Cavani. El uruguayo fusiló a Ter Stegen con un potentísimo disparo que acababa de forma cruel con el sueño de la remontada.

Los barcelonistas no se rindieron, pero la eliminatoria se había colocado demasiado cuesta arriba. Si buscar el 4-0 para igualar la eliminatoria era ya un hazaña, tener que conseguir tres goles en apenas media hora suponía ya un auténtico reto sólo al alcance de alguien capaz de hacer milagros.

Pero Neymar marcó dos goles que devolvieron la esperanza a los suyos en apenas un minuto al transformar una falta que entró por la toda la escuadra y que volvió a levantar los ánimos a los suyos y un penalti de forma magistral (89 y 90'). Quedaba tiempo para el milagro y éste se produjo cuando Neymar colgó un balón y apareció Sergi Roberto dentro del área para provocar el terremoto en el Camp Nou y para convertirse en el nuevo e inesperado héroe del Barcelona.