Keylor Navas, el soñador que nunca se rinde

Keylor Navas, acompañado por su esposa, Andrea Salas (2ª izq.), la Primera Dama de Costa Rica, Mercedes Peñas (d), y la embajadora de Costa Rica en España, Doris Osterlof (izq.). EFE

EFE,

Keylor Navas (Pérez Zeledón -Costa Rica-, nacido el 15/12/1986) 

recibe el Premio EFE al Jugador Iberoamericano del Año como la culminación a una trayectoria deportiva que adquirió una nueva dimensión en España, donde su fe se impuso a los momentos de dificultad.


La carrera de Keylor se disparó gracias a diez meses de brillantez en el Levante y un deslumbrante Mundial de Brasil que le cambió la vida. "Siempre fui del Real Madrid. De pequeño me entrevistaba a mí mismo como si fuese jugador del Madrid", confesó el portero costarricense que convirtió en realidad su sueño y pasó a ser el heredero de Iker Casillas.


Héroe nacional en Costa Rica, la fe de Keylor siempre movió montañas. Quiso ser portero desde su infancia a pesar de que su padre, futbolista profesional, le regañaba por coger el balón con las manos y no conducirlo con el pie. "Hasta que un día le chuté, la paró y vi que era muy bueno", recuerda Freddy Navas.


Su fe deportiva desde niño se une a unas convicciones profundamente religiosas. Así se entiende el convencimiento de un portero que desde que llegó al Levante en 2011 y hasta 2013 apenas disputó 31 partidos oficiales y vivió siempre a la sombra del uruguayo Gustavo Munua en una suplencia incómoda.


No fue fácil para Navas estar en un segundo plano después de una carrera fulgurante con el equipo más laureado en su país, el Deportivo Saprissa -con el que ganó cinco títulos consecutivos-, ser capitán y titular con su selección y haber completado una destacada temporada en su estreno en el fútbol europeo con el Albacete en la Segunda división española.